Bosques y Almacenamiento de Carbono

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Generalidades
Generalidades: 

En la actualidad, los bosques de los Estados Unidos funcionan como “sumideros” de carbono contrarrestando aproximadamente un 13% de las emisiones de la quema de combustibles fósiles generadas en el 2011, y de un 10 a un 20% de las emisiones que se producen cada año en todo el país. El cambio climático puede afectar la capacidad de los bosques de los Estados Unidos para continuar almacenando y capturando carbono.

Esta síntesis analiza el rol de los bosques en la captura del carbono y las opciones de gestión para ayudarlos a mantener o aumentar su capacidad de almacenamiento de carbono, aún en condiciones futuras.
 

 

 

Síntesis
Síntesis: 

Autores: Mike Ryan, Estación de Investigación de las Montañas Rocosas; Richard Birdsey, Estación de Investigación del Norte; Sarah Hines, Estación de Investigación de las Montañas Rocosas.

 
El cambio climático aumenta la incertidumbre sobre la capacidad de los bosques de los Estados Unidos para funcionar como “sumideros” para el almacenamiento de carbono, pero existen opciones de gestión que podrían amortiguar el impacto del cambio climático en los bosques e incluso aumentar el potencial de estos bosques para almacenar carbono. 
 
Mediante el proceso de fotosíntesis, los árboles absorben dióxido de carbono (CO2) y liberan oxígeno (O2) transfiriendo el carbono (C), a medida que crecen, a sus troncos, ramas, raíces y hojas. Cuando las hojas o las ramas caen y se descomponen, o los árboles mueren, el C almacenado se libera a través de la respiración y/o combustión y vuelve nuevamente a la atmósfera o pasa al suelo. Debido a estos procesos, los bosques y los paisajes forestales pueden almacenar cantidades considerables de carbono y su crecimiento puede proporcionar un sumidero de carbono. Los paisajes que recientemente se han convertido o reconvertido en bosques (a partir de otro tipo de cobertura de terreno) pueden proporcionar un sumidero de carbono considerablemente mayor que otros tipos de coberturas de terrenos. 
 
Aproximadamente un 33% (303 millones de hectáreas) de la base de tierra de los Estados Unidos está forestada (1). Esto representa cerca del 7.5% del total de tierras forestales del mundo (2). En el año 2010, los bosques de los Estados Unidos y los productos madereros de larga vida representaron un sumidero neto de 251 millones de toneladas métricas de carbono (922 millones de toneladas métricas de CO2) (3). En la actualidad, el crecimiento de los bosques y la forestación contrarrestan aproximadamente un 16% de las emisiones de carbono de los Estados Unidos generadas por la quema de combustibles fósiles (4). Este es un gran servicio ecosistémico; Jackson y Schlesinger (5) estimaron que para contrarrestar otro 10 por ciento de las emisiones se requeriría la conversión a bosques de un tercio de las tierras de cultivo actuales de los Estados Unidos.
 
Si bien los árboles individuales o pequeños lotes forestados liberan el carbono de forma total o parcial si se explotan, queman o alteran de alguna otra manera, en una etapa posterior de regeneración del bosque se podrá capturar carbono de la atmósfera. Los paisajes forestales suelen incluir una mezcla de rodales alterados o regenerados, y tienen un balance de carbono de casi cero a mediano y largo plazo (6,7) (Figura 1).
 
En la actualidad, nuestro gran sumidero de carbono es el resultado de procesos de explotación y conversión forestal que se llevaron a cabo en el pasado. Varias décadas atrás, estas alteraciones liberaron mucho dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera y el proceso de regeneración de los bosques está recuperando parte de ese CO2 en tierras que no se han convertido permanentemente en cubierta no forestal (8) (Figura 2).
 
Figura 1.  Los resultados de gestión se deben examinar para grandes áreas y a lo largo de períodos de tiempo prolongados.. El almacenamiento de carbono cambia cuando se incluyen en el análisis áreas más extensas y más rodales. A medida que aumenta el número de rodales, las ganancias de un rodal tienden a compensar las pérdidas en otro, aplanando de esta manera la curva de almacenamiento del carbono (De McKinley et al, 2010).
Figura 2.  Balance de carbono del sector forestal de los Estados Unidos en millones de toneladas métricas de carbono por año. El gran flujo de carbono de los bosques hacia la atmósfera (debido a la tala y la deforestación) alcanzó su pico en 2015 con 760 millones de toneladas métricas de carbono por año (De Birdsey et al, 2006).
 
La continuidad del actual sumidero forestal de carbono de los Estados Unidos es incierta ya que se podrían reducir los efectos del uso histórico de la tierra y también se podrían liberar las reservas actuales de carbono debido al incremento previsto en la incidencia de las alteraciones naturales como los incendios (4). Los factores atmosféricos pueden modificar el ritmo de crecimiento de los bosques, ya que un aumento en los depósitos de nitrógeno y de las concentraciones de CO2 atmosférico provenientes de las emisiones generadas por la quema de combustibles fósiles podría mejorar el crecimiento de los árboles. Estos factores también podrían aumentar el nivel actual de captura de carbono de los bosques (9). Sin embargo, otros factores del cambio climático global, tales como un mayor nivel de transpiración y contaminantes atmosféricos y la posibilidad de mayores sequías podrían contrarrestar potenciales aumentos en las tasas de captura (10).
Si bien hay mucha información sobre los ciclos del carbono forestal, aún quedan muchas incógnitas por revelar. La comunidad científica, incluyendo a los silvicultores, comprende el valor del carbono para mantener los bosques como tales, plantar bosques donde históricamente nunca hubo nada (forestación), regenerar bosques donde históricamente estuvieron ubicados (reforestación), utilizar biomasa forestal como combustible en lugar de combustible fósil, y almacenar carbono en productos de larga vida (que pueden continuar almacenando carbono durante años o décadas). Sin embargo, es necesario realizar una investigación más amplia sobre diferentes temáticas para mejorar nuestra capacidad de diseñar buenas prácticas de gestión forestal con respecto al carbono: 
  1. Comprender los límites biofísicos del almacenamiento a través de los distintos paisajes y a lo largo del tiempo, y conocer cómo estos límites pueden cambiar en el futuro. 
  2. Mejorar la capacidad de predecir la frecuencia y la gravedad de las alteraciones en los bosques.
  3. Implementar un sistema de documentación total sobre los efectos del calentamiento global de gestión forestal, que incluya su albedo o reflectancia (los bosques son oscuros y absorben energía solar) y la liberación de otros gases de efecto invernadero tales como los óxidos de nitrógeno.  
  4. Mejorar los datos y documentación del almacenamiento en todas las reservas forestales de carbono y el desplazamiento de las pérdidas de carbono hacia otras áreas.

Cambios esperados

Durante los próximos 50 años, se prevé que el clima en los Estados Unidos sea más cálido y húmedo, lo cual fomentaría el crecimiento de bosques en algunas regiones. Sin embargo, las reservas de carbono forestal podrían ser más vulnerables a las alteraciones exacerbadas por el cambio climático, tales como el brote de plagas de insectos, incendios, sequías y tormentas. Esto a su vez, podría reducir la productividad y la capacidad de almacenamiento de algunos bosques y amenazar las condiciones de ciertos bosques para continuar siendo bosques. Debido a una mayor incidencia de incendios, algunos bosques podrían convertirse en matorrales (11,12,13,7). Los efectos del cambio climático podrían afectar los paisajes forestales de manera diferente en el este y el oeste de los Estados Unidos. Estos son algunos ejemplos de lo que podría ocurrir, pero no constituyen una lista completa:

  • En el este de los Estados Unidos, las temperaturas elevadas y las concentraciones de CO2 atmosférico podrían continuar aumentando la captura de los bosques, pero esta captura podría contrarrestarse por la fragmentación de los bosques y las alteraciones provocadas por la invasión de insectos. 
  • En el sudoeste, las temperaturas más cálidas podrían aumentar el nivel de descomposición del material orgánico del suelo, incrementando así las emisiones de CO2 y reduciendo el potencial de captura en los suelos (4, p.12).
  • En el oeste de los Estados Unidos, se prevé que las temperaturas elevadas y la reducción en el nivel de precipitaciones generen condiciones de sequía que podrían exacerbar los factores de estrés ambiental como incendios y perturbaciones provocadas por insectos. También es posible que las infestaciones de insectos afecten a una mayor extensión de tierra que los incendios en el transcurso de un año (4). Estas alteraciones también podrían causar una mayor mortalidad de árboles, regeneración más lenta y cambios en la variedad de especies arbóreas. Si bien, los efectos a corto plazo dependen del volumen del área afectada, el impacto acumulativo de las alteraciones podría influir para que los bosques occidentales dejen de ser sumideros de carbono y pasen a ser una fuente de carbono atmosférico
En la década transcurrida desde el 2002, los incendios forestales quemaron anualmente en los Estados Unidos un 0.9 por ciento de tierras forestales, siendo el 2006 el peor año con un 1.3 por ciento de tierras quemadas. Esto corresponde a un intervalo promedio general de 100 años para los incendios forestales de los Estados Unidos. Los modelos creados con datos climáticos regionales para el Gran Ecosistema de Yellowstone (Greater Yellowstone Ecosystem) pronostican un aumento sustancial de los incendios en esta región para mediados del siglo, con una rotación del fuego reducida a menos de 30 años a partir del intervalo actual de 100-300 años (14). Si los incendios se agravaran, especialmente en lugares donde los ecosistemas no estén adaptados a grandes incendios, podrían aumentar las posibilidades de que los bosques se conviertan en matorrales o praderas (15). Las emisiones anuales de carbono derivadas de incendios varían considerablemente según el año. La circulación atmosférica, la temperatura y los patrones de humedad son condiciones que afectan directamente la actividad de los incendios (16). Se estima que las emisiones relacionadas con incendios varían desde 22.6 (2010) hasta 84.4 (2006) millones de toneladas métricas por año en comparación con la captura forestal neta de 251 millones de toneladas métricas por año (3).

Opciones de gestión

Las opciones más aceptables para la gestión de bosques en relación al almacenamiento de carbono son (7):
Preservar los bosques como tales (evitar la deforestación), incluyendo una activa regeneración de los bosques que sufren incendios frecuentes con incendios de copa donde pueden pasar siglos hasta que se produzca una regeneración natural.
  • Gestionar la sustentabilidad de los bosques para diferentes servicios ecosistémicos (maximizar los almacenamientos de carbono en un paisaje a corto plazo podría finalmente generar resultados más inciertos en referencia al carbono debido a un mayor riesgo de incendios o alteraciones a mediano o largo plazo)
  • Reforestar las áreas donde históricamente hubo bosques.
  • Reemplazar el uso de combustibles fósiles por biomasa forestal, especialmente por biomasa forestal generada en operaciones normales, tratamiento de combustibles y tareas de restauración de bosques.  
  • Promover productos forestales de larga vida tales como las construcciones con armazón de madera. Los productos forestales de larga vida continúan actuando como almacenamientos de carbono, mientras los materiales sustitutos, como el hormigón, generan importantes emisiones de carbono. (7).
La explotación de bosques antiguos por sus productos forestales no constituye una estrategia efectiva para la conservación del carbono porque el carbono que permanece en los productos madereros sumado a la regeneración no es suficiente para contrarrestar las grandes pérdidas de almacenamientos en los bosques intactos (17). La explotación y regeneración de bosques jóvenes y de mediana edad para la obtención de productos forestales de larga vida contribuye al almacenamiento de carbono. Una gestión para un máximo almacenamiento de carbono, en bosques que tienen un historial ecológico de incendios superficiales y de variada gravedad, podría generar un aumento en la densidad de las especies y la probabilidad de que se produzcan incendios más severos. Por el contrario, si se gestiona para reducir el uso de combustibles y el riesgo de incendios de copa, se producirá una disminución del carbono almacenado en el bosque generando probablemente una fuente de carbono atmosférico a menos que las ramas podadas se utilicen para combustible de biomasa. 
 
La venta de carbono o créditos de otros servicios ecosistémicos puede aportar un flujo de ingresos adicionales que ayude a reducir los costos de gestión forestal en el futuro, especialmente si las reducciones de carbono adquieren un mayor valor en los Estados Unidos. Sin embargo, debido a que los mercados comerciales del carbono requieren normalmente gravámenes a largo plazo sobre la tierra, la participación en estos mercados podría no ser una opción viable para los propietarios de tierras. Además, las normas contables específicas referidas a la compensación del carbono deben reconocer que los almacenamientos de carbono son reversibles y pueden verse afectados por causas económicas. Es fundamental para la integridad de una solución basada en el mercado contar con protocolos que garanticen que las compensaciones de carbono generadas sean verdaderas, permanentes, adicionales, comprobables y ejecutables. Otra opción sería simplemente pagar a los propietarios de tierras privadas por el mantenimiento de la biomasa forestal, como el actual Programa de Reservas de Conservación que les paga a los propietarios por el mantenimiento de un cierto uso de tierra. Si bien, tal vez sea más costoso, es mucho más fácil de comprender y administrar.
 
Los administradores forestales deben reconocer que el carbono es solo uno de los varios servicios ecosistémicos que proviene de los bosques y que un enfoque exclusivo en el carbono podría determinar que no se tomen las mejores decisiones de gestión. El tratamiento de combustibles y las tareas de restauración forestal en bosques con gran incidencia de incendios ayudarán a promover un bosque más adaptable y sustentable con tendencia a sufrir incendios de baja intensidad en lugar de incendios de copa. Aun así, estos tratamientos podrían trasladar carbono desde el bosque hacia la atmósfera. El uso intensivo de biomasa también podría provocar el traslado de carbono hacia la atmósfera, al menos a corto plazo. El carbono debería ser solo uno de los varios factores considerados al tomar decisiones de gestión forestal.
 
 
Referencias: 
  1. Smith, W.B.; Miles, P.D.; Perry, C.H.; Pugh, S.A. 2009. Forest resources of the United States, 2007.
    General Technical Report WO-78. Washington, DC: USDA Forest Service, Washington Office.
  2. Food and Agricultural Organization (FAO) of the United Nations. 2011. State of the World's Forests 2011. Rome, Italy.
  3. US Environmental Protection Agency. 2012. Inventory of US Greenhouse Gas Emissions and Sinks: 1990-2010. Washington D.C.
  4. Vose, J. M.; Peterson, D. L.; Patel-Weynand, T., eds. 2012. Effects of climatic variability and change on forest ecosystems: a comprehensive science synthesis for the U.S. forest sector. Gen. Tech. Rep. PNW-GTR-870. Portland, OR: U.S. Department of Agriculture, Forest Service, Pacific Northwest Research Station. 265 p.
  5. Jackson, R.B.; Schlesinger, W.H.. 2004. Curbing the U.S. carbon deficit. Proceedings of the National Academy of Sciences. USA 101: 15827-15829.
  6. Kashian, D. M.; Romme, W. H.; Tinker, D. B.; Turner, M. G.; Ryan, M. G. 2006. Carbon storage on landscapes with stand-replacing fires. BioScience. 56: 598-606.
  7. McKinley, D.C.; Ryan, M.G.; Birdsey, R.A.; Giardina, C.P.; Harmon, M.E.; Heath, L.S.; Houghton, R.A.; Jackson, R.B.; Morrison, J.F.; Murray, B.C.; Pataki, D.E.; Skog, K.E. 2011. A synthesis of current knowledge on forests and carbon storage in the United States. Ecological Applications 21(6): 1902-1924.
  8. Birdsey, R.; Pregitzer, K.; Lucier, A. 2006. Forest carbon management in the United States 1600-2100. Journal of Environmental Quality. 35: 1461-1469.
  9. Canadell, J. G.; Pataki, D. E.; Gifford, R.; Houghton, R. A.; Lou, Y.; Raupach, M. R.; Smith, P.; Steffen, W. 2007. Saturation of the terrestrial carbon sink. In: Canadell, J.G.; Pataki, D. E.; Pitelka, L., eds. Terrestrial ecosystems in a changing world. Berlin Heidelberg, Germany: The IGBP Series , SpringerVerlag: 59-78.
  10. Felzer, B.; Reilly, J.; Melillo, J.; Kicklighter, D.; Sarofim, M.; Wang, C.; Prinn, R.; Zhuang, Q. 2005. Future effects of ozone on carbon sequestration and climate change policy using a global biogeochemical model. Climatic Change (73): 345-373.
  11. Dale, V. H.; Joyce, L. A. ; McNulty, S.; Neilson, R. P. 2000. The interplay between climate change, forests, and disturbances. Science of the Total Environment. 262: 201-204.
  12. Westerling, A. L.; Gershunov, A.; Brown, T.J.; Cayan, D. R.; Dettinger, M.D. 2003. Climate and wildfire in the western United States. Bulletin of the American Meteorological Society 84: 595-604.
  13. Running, S.W. 2006. Is global warming causing more, larger wildfires? Science 313: 927-928.
  14. Westerling, A.L.; Turner, M.G.; Smithwick, E.A.H.; Romme, W.H.; Ryan, M.G. 2011. Continued warming could transform Greater Yellowstone fire regimes by mid-21st century. Proceedings of the National Academy of Sciences. 108(32): 13165-13170.
  15. Smithwick, E. A. H.; Harmon, M. E.; Domingo, J.B. 2007. Changing temporal patterns of forest carbon stores and net ecosystem carbon balance: the stand to landscape transformation. Landscape Ecology 22: 77-94.
  16. McKenzie, D.; Heinsch, F.A.; Heilman, W.E. 2011. Wildland Fire and Climate Change. U.S. Department of Agriculture, Forest Service, Climate Change Resource Center.
  17. Harmon, M.E.; Ferrell, W.K.; Franklin, J.F. 1990. Effects on carbon storage of conversion of old-growth forests to young forests. Science. 247: 699-702.
  18. McKinley, D.C.; Ryan, M.G.; Birdsey, R.A.; Giardina, C.P.; Harmon, M.E.; Heath, L.S.; Houghton, R.A.; Jackson, R.B.; Morrison, J.F.; Murray, B.C.; Pataki, D.E.; Skog, K.E. 2011. A synthesis of current knowledge on forests and carbon storage in the United States. Ecological Applications. 21(6): 1902-1924.
Cómo Citar: 

Ryan, M.G.; Birdsey, R.A.; Hines, S.J. (October 2012). Forests and Carbon Storage. U.S. Department of Agriculture, Forest Service, Climate Change Resource Center. www.fs.usda.gov/ccrc/topics/forests-carbon

Lectura
Investigación
Investigación: 

There is extensive Forest Service research on carbon storage in forests - some examples are available below via the CCRC Research Roundup.

Effects of warming on a Puerto Rican subtropical forest
International Institute of Tropical Forestry

This project is working to (1) evaluate the vulnerability of Puerto Rico’s forests to projected increases in temperature; (2) improve our understanding of global warming effects on tropical forest carbon (C) and nutrient cycling; and (3) provide valuable forest response information to land managers, policy makers, and global climate modeling efforts.

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The effect of rising mean annual temperature on tropical montane forests
Pacific Southwest Research Station

This project uses a temperature gradient spanning 5 degrees Celsius to perform studies on responses to warming in a tropical system, including: soil carbon response, soil microbial community response, and carbon stock and flux responses for above and below ground carbon pools and fluxes. These studies take place in the Hawaii Experimental Tropical Forest and Hakalau Forest National Wildlife Refuge, across an area where canopy vegetation, soil type, soil moisture, and successional history are all relatively constant.

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Watering the Forests for the Trees: an emerging priority for managing water in forest landscapes
Pacific Northwest Research Station

Water stress represents a common mechanism for many of the primary disturbances affecting forests, and forest management needs to explicitly address the very large physiological demands that vegetation has for water. This study demonstrates how state-of-science ecohydrologic models can be used to explore how different management strategies might improve forest health.

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Evaluating land use planning effects on carbon storage to address climate change
Pacific Northwest Research Station

Research and policy discussions highlight the role of forests in reducing greenhouse gases by storing carbon. An important factor regarding forests and carbon is simply maintaining the amount of land that is retained in forest cover. Since 1973, Oregon’s statewide land-use planning program has sought to maintain forest and agricultural lands in the face of increasing development by maintaining forest and agricultural zones and to limit growth to within urban growth boundaries. We combine projections of forest and agricultural land development with estimates of average carbon stocks for different land uses to examine what effect land-use planning has had in maintaining forest carbon in western Oregon. In addition to other benefits arising from the conservation of forestland, results indicate that Oregon’s land-use planning system in western Oregon yields significant gains in carbon storage equivalent to a reduction of 1.7 million metric tons of carbon dioxide (CO2) emissions per year.

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Updated US National Carbon Storage and Sequestration Estimates
Northern Research Station

The latest research on urban forests in the United States reveals that urban whole tree carbon storage densities average 7.69 kg C per m2 of tree cover and sequestration densities average 0.28 kg C per m2 of tree cover per year. Total tree carbon storage in U.S. urban areas (c. 2005) is estimated at 643 million metric tons ($50.5 billion value; 95% CI = 597 million and 690 million metric tons) and annual sequestration is estimated at 25.6 million metric tons ($2.0 billion value; 95% CI = 23.7 million to 27.4 million metric tons). Estimates are presented by state and include the latest urban tree cover data and field data from urban areas across the United States.

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Effects of urban tree management and species selection on atmospheric carbon dioxide
Northern Research Station

Trees sequester and store carbon in their tissue at differing rates and amounts based on such factors as tree size at maturity, life span, and growth rate. Concurrently, tree care practices release carbon back to the atmosphere based on fossil-fuel emissions from maintenance equipment (e.g., chain saws, trucks, chippers). Management choices such as tree locations for energy conservation and tree disposal methods after removal also affect the net carbon effect of the urban forest. Different species, decomposition, energy conservation, and maintenance scenarios were evaluated to determine how these factors influence the net carbon impact of urban forests and their management. If carbon (via fossil-fuel combustion) is used to maintain vegetation structure and health, urban forest ecosystems eventually will become net emitters of carbon unless secondary carbon reductions (e.g., energy conservation) or limiting decomposition via long-term carbon storage (e.g., wood products, landfills) can be accomplished to offset the maintenance carbon emissions. Management practices to maximize the net benefits of urban forests on atmospheric carbon dioxide are discussed.

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Assessing Local Urban Forest Carbon Storage, Sequestration and Effects on Emissions from Building Energy Use
Northern Research Station

The i-Tree suite of models is designed to link research with local data on tree populations to assess the services and values provide by trees. The model is constantly being updated with new features and is being used globally. The model estimates numerous ecosystem services, disservices, and values, and includes estimates of tree carbon storage and annual sequestration, and their effects on building energy and consequent emissions from power plants. For more, please see the i-Tree tools page.

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Soil carbon dynamics in peatlands: PEATcosm
Northern Research Station

Peatland ecosystems represent 3-5% of earth's land surface, but store 12-30% of soil organic carbon. However, this very large pool of carbon is vulnerable to loss to the atmosphere as CO2 because of climate change. Lowered water tables caused by climate change or human-caused drainage can shift peatlands from being net carbon sinks to net carbon sources. The PEATcosm experiment was initiated to study the relationships between water tables, plant communities, and carbon and nutrient cycling in peatlands in a controlled setting. Read more on the experiment here [pdf].

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Assessing forest carbon sequestration and water supply interactions as influenced by climate and management practices
Northern Research Station, Southern Research Station, Eastern Forest Environmental Threat Assessment Center

Researchers are assessing the causal relationships between management regime or disturbance and the environmental controls of biosphere-atmosphere exchange of carbon and water. The overall objective is to measure and model the coupling effects of forest management and changing climate on carbon dioxide and water fluxes in eastern forests of the United States and China.

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Earth System Modeling Project
Southern Research Station, Eastern Forest Environmental Threat Assessment Center

Scientists are contributing to a four-year National Science Foundation-funded project focused on decadal and regional climate prediction using earth system models. The project's specific goals are to improve upon and extend current modeling capabilities to offer new assessment tools for climate change research and management agencies.

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Herramientas
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COLE (Carbon OnLine Estimator)

COLEv2.0 enables the user to examine forest carbon characteristics of any area of the continental United States.

ecoSmart Landscapes

The ecoSmart Landscapes tool can be used to calculate carbon dioxide sequestration and building energy savings provided by individual trees in California.This tool can help members of the public, cities and other organizations estimate the carbon and energy impacts of trees. EcoSmart Landscapes Public is intended for residential property owners, while ecoSmart Landscapes Enterprise is for planning and management of carbon offset projects by organizations such as utilities, campuses, and municipalities.

First Order Fire Effects Model (FOFEM)

First order fire effects are the immediate consequences of a fire, whether direct or indirect. The FOFEM tool is designed to calculate these consequences for prescribed fire or wildfire using four separate metrics: tree mortality, fuel consumption, emissions or smoke production, and soil heating. This tool is intended for direct use in assessing fire impacts and severity, planning prescribed fires that accomplish resource needs, and other applications.

Forest Inventory Data Online (FIDO) and EVALIDator

FIDO and EVALIDator applications both draw from US Forest Service FIA (Forest Inventory and Analysis) data to produce estimates with associated sampling errors for user selected forest attributes. These forest attributes include: forest area, number of trees, biomass, volume, carbon, growth, removals and mortality. Carbon estimates can be produced for several carbon pools, including total forest carbon, above and belowground carbon in live trees, standing dead trees, and live seedlings shrubs and bushes; litter; soil; and stumps, roots and woody debris. General users may find FIDO to be most useful because the standard reporting options, whereas advanced users that are familiar with FIA data and/or SQL may prefer some of the more customizable options available in EVALIDator.

Forest Planner

The Forest Planner enables landowners to visualize alternative forest management scenarios for their properties and their effect on variables including timber stocking and yields, carbon storage, and fire and pest hazard ratings.

Forest Vegetation Simulator (FVS)

The Forest Vegetation Simulator (FVS) is a family of forest growth simulation models that allow a user to explore how silvicultural treatments may affect growth and yield and, therefore, carbon stocks.

Fuel and Fire Tools (FFT)

This suite of tools uses fuels data to let users perform a variety of calculations related to fire behavior and emissions. These include predicting surface and crown fire behavior, fuel consumption, and carbon emissions. The FFT integrates several tools that were previously stand-alone, including the FCCS. Fuel and Fire Tools (FFT) is a software application that integrates several fire management tools, including the Fuel Characteristics Classification System (FCCS - version 3.0), Consume (version 4.2), Fire Emission Production Simulator (FEPS - version 2.0; in development until Spring, 2015), Pile Calculator, and Digital Photo Series into a single user interface.

Global Carbon Atlas

The Global Carbon Atlas lets users explore, visualize and interpret national to global carbon emissions from both human activities and natural processes.

i-Tree

i-Tree is a peer-reviewed software suite that allows users to assess the benefits provided by urban trees. Some applications give estimates of the benefits that trees provide related to greenhouse gas mitigation and building energy savings

NASA - CASA Global CQUEST - Carbon Query and Evaluation Support Tools

The CASA Global CQUEST application provides datasets and a geographical data viewer that support large-scale carbon inventory. Users can display global data on net primary productivity, net ecosystem productivity, and other variables interactively as a map and obtain data values in tabular format.

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