Fue extremadamente doloroso. Las cosas que
pasaban por la mente eran, “Me voy a morir, esto me va
a matar” .
. . Después, recuerdo que estuve pensando que porque se
me habían quemado las partes traseras de las dos piernas,
las pantorrillas y los muslos, y me dolía tanto, y había
durado tanto tiempo, que probablemente me iban a tener que amputar
las piernas.
Piensas que te estás quemando vivo o que te estás
quemando hasta el punto que nunca vas a poder usar las piernas
ni los brazos otra vez, mientras que, en realidad, mis heridas
fueron quemaduras de tercer grado. Pero al fin pude recuperarme
totalmente y realmente no tengo ninguna incapacidad seria.
Tenemos que estar seguros que todos sepan con lo que se van
a topar, que es lo que puede suceder, lo que se puede escuchar
y ver alrededor de ellos, y sobre todo, deben saber que si se
levantan se mueren.
Yo creo que tienes que saber que vas a pensar que te estás
muriendo ahí tirado en el suelo, pero en realidad es probable
que la situación no esté tan mal como creías,
y que mientras puedas proteger tus vías respiratorias,
probablemente vas a salir de esto y el día de mañana
vas a combatir otros incendios. Hay que saber esto desde un principio,
si no, llegas desprevenido y cuando empiezas a sentir estas cosas
piensas, “¡Dios mío, me estoy muriendo! ¿Y
ahora qué hago?” Tienes que estar bien entrenado
para saber que la respuesta a esa pregunta deber ser, “¡Dios
mío! Me estoy muriendo. Bueno, así me dijeron que
iba a suceder. Así es que me tengo que quedar aquí adentro.”
Superviviente de un Entrampamiento |